Una vela ardiendo en el centro del salón...
La traición expuesta ante nuestros ojos...
La luz distorsiona la realidad y el dolor persistente en mi
pecho no encuentra razón para seguir existiendo...
No sé cuándo empezó, pero siento que el abismo se acerca
cada vez más... El conocimiento, la experiencia, no son suficientes; esta vida
terrenal no alcanza para escuchar mis deseos, mis anhelos... esta vida no
basta...
El dolor entorpece el funcionamiento normal de mis
extremidades izquierdas; es intenso y molesto... ni las drogas ni el trabajo
logran calmar esta inminente agonía...
Te veo desde lejos y mi alma clama por salir a buscarte, a
encontrarte, a sumergirse en alguien que no soy, que no existe, que se perdió
en el camino... esa persona... esa persona no era yo... me perdí por completo,
en cada rincón del alma, en cada espacio del cuerpo...
Aun así, esto fue tan intenso dentro de mí que el dolor no
me importó, que no me importa... En medio de la oscuridad, la vela sigue
ardiendo, iluminando la búsqueda de algo más, algo que aún no he descubierto,
algo que quizás redima las sombras que se ciernen sobre mi existencia.

