domingo, 6 de julio de 2025

Las llagas del alma

Mis pies descalzos supuran en silencio sobre la hierba herida de este bosque. Cada paso es una plegaria sangrante, una ofrenda al dolor sagrado. Pero hay placer en esta herida: un placer primitivo, brutal… el de la libertad desnuda, sin piel ni consuelo. Otra vez nos dimos por entero al amor, otra vez arrojamos el alma en las fauces de Lucifer. Pero esta vez no nos devora. Esta vez bailamos en su infierno como reyes sin miedo, entendiendo que no toda daga viene a matarnos. Algunas solo abren la carne para sembrar luz.
No fue sencillo. No lo es nunca. Escarbar entre todas las salidas, decir cada palabra como si fuera la última, dejar ir lo que más se ansía, lo que arde en la sangre, lo que se proyecta como un sol personal… No. No naciste para forzar al destino ni para arrastrarte entre escombros tibios de un amor sin alma. No eres quien para redimir el desgano ajeno, ni recoger las migas de quien se sentó a tu banquete y escupió en tu pecho. No eres dictadora de sueños ajenos ni refugio de cobardes con corazones rotos y miradas confusas. No eres el escudo de tus enemigos: eres el filo, el veneno, la estrella rota que se niega a apagarse.
Amar… amar es el conjuro más oscuro y más puro que nos ha dado la existencia. Es privilegio de los que se atreven a sangrar sin promesa de cura. Amar es acercarse a la verdad con las manos vacías y los ojos llenos de muerte. Es sentir cada roce como un relámpago, cada mirada como un presagio, cada beso como una cicatriz sagrada. Es respirar al borde del abismo, es dejarse devorar por algo que no se ve. Amar es integridad y es ruina, es creación y es peste. También es el dolor más hermoso y feroz del universo: un suspiro entre montañas calladas, un estremecimiento que se cuela por los huesos y nos convierte en criaturas del delirio. El amor nos llena, nos fractura, nos enloquece, nos libera. Es lo más completo, inútil, divino y mortal que jamás conoceremos.
Y yo ya no busco nada. Ya no quiero nada. Solo sé que vendrá el día en que mi creación será mi único amor: tan mío, tan brutalmente mío, que ni el tiempo podrá poseerlo. Nacerá de mis restos y mis hambres, será mi codicia hecha carne, mi avaricia hecha promesa, mis celos hechos ofrenda. Será solo mío, y conocerá un amor primigenio, incondicional, prohibido. Un amor que el mundo jamás debió presenciar, porque el mundo solo sabe destruir lo que brilla demasiado. Pero tú, mi futuro ser, tú y yo seremos distintos. Nuestro lazo será pacto, será hechizo. Nuestra conexión será tan perfecta que el universo entero temblará de rabia y belleza al vernos. Nos querrán separar. Nos querrán maldecir. Pero no podrán.
Porque lo que nace del fuego y del abismo… ya está más allá de todo.



S.C.

Estamos siendo ciegos ante la realidad. Estamos dejando que nuestras mentes fluyan con la corriente, estamos siguiendo un camino vacío, esta...