La vida es un viaje interminable de experiencias y cambios de enfoque. Las sensaciones siguen estando presentes, el mismo ir y venir al borde de un acantilado, ya sea natural o urbano. Saber cómo tu cuerpo y piel irán deteriorándose, flagelándose, el dolor que esto generará en tus órganos vitales, todo es imaginable, pero nunca más placentero que cuando realmente ocurre. Sin embargo, a pesar de tener estos pensamientos constantes, casi reales, casi tangibles, este viaje ha ido revelando matices que harán que uno como ser vivo comprenda gradualmente cómo debe ir deconstruyendo realmente su interior, su mundo, su vida, su mente, para poder alcanzar la cima, esa cima que pocos logran alcanzar. Romper el estigma, romper la rutina, romper la doctrina del consumismo y de una vida encadenada a un plan o programa que sacude tu cuerpo y mente para seguir el mismo paso que todos los demás.
La ética y la moral, qué cosas más banales. La cabeza no tiene por qué llevar reglas tan sesgadas sobre lo que realmente es uno como ser vivo. Debemos ir, debemos comenzar desde el principio, donde todo comenzó, desde la tierra, desde el mar, desde el cielo, desde las partículas y átomos. Debemos ir más allá del polvo de estrellas, adentrarnos en un constante aprendizaje del que todos formamos parte, el mismo ser, simplemente viviendo etapas diferentes. La emoción de poder experimentar lo que a todos les cuesta, dar ese paso, es demasiado grande, las ganas de despojarse de todo, de eliminar todo de ti y poder regresar junto a lo que nos creó, junto a nuestro ser creador, comprenderlo y dejarse guiar por lo que dicta el alma y no el programa.
Pero para ello, debo ir quemando todo, todas las cosas que alguna vez dije en mi vida que eran inmorales, todas esas cosas a las que alguna vez señalé con mis dedos. Debo dirigir mi mirada hacia mi persona del futuro y comenzar a comprender la realidad de la vida, aceptar lo que viene y lo que no, controlar mi ser interior, explorarlo, manejarlo. Mientras no cruzemos esa línea finita que nos llevará al descanso eterno y a comenzar de nuevo, mientras seamos conscientes de que existe un punto inflexible, estaremos bien.
Y este camino trazado por cada una de nuestras inquietantes ganas de crecer, aprender y lograr lo que nadie ha logrado, pero que todos deseamos, es intenso, doloroso, difícil, pero no esponjoso, lujoso, ni mentiroso. Hay personas corrompidas por lo que se puede crear y obtener con un papel obsoleto, metal, etc. No es que no podamos alcanzar lo que ellos tienen, o no es que no sea de la misma manera, pero si nuestra mente ansía la verdad y la realidad, es necesario ir más allá de ello.
"La fiebre va y viene, la fiebre está en cada rincón de mi cuerpo en búsqueda de la verdad. Estoy en el momento crucial donde haré todo lo que dije no hacer, donde ahora tendría que juzgarme como juzgué a todos los seres. Aquí, pidiéndole al universo que siga mostrándome estos caminos escabrosos donde mi cuerpo se compromete a caer y enfermarse. Aquí sigo, entre viva y cruzando el límite... aquí sigo..."