martes, 27 de febrero de 2024

Corazón en pausa

La intensa ansiedad que experimento se debe a la abstinencia de aquella dopamina que me desconecta de la realidad. Se manifiesta en cada fibra de mi ser, generando una necesidad desesperante. Los cambios de humor son abruptos y pierdo el control sobre mis emociones y la situación en general. Siento que todo escapa de mis manos.

¿Dónde estás, amor? ¿Dónde reside tu cuerpo terrenal? ¿Volverás a mis brazos para que pueda sentir tu presencia una vez más?

La vida es demasiado corta para enredarse en complicaciones, para erigir barreras y plantearse interrogantes sin respuestas. Por favor, reacciona, piensa y regresa a casa, al lugar donde reside nuestro amor, donde encontraremos redención juntos.

El corazón no olvida, amor. Permanece aquí, esperándote, mientras buscas sentido. Estoy aquí, sentada, esperando por ti.




viernes, 23 de febrero de 2024

Abstinencia

Las mañanas se vuelven más frías, el corazón desbordándose, desesperándose, sin comprender lo que viene, evitando ver lo evidente, anhelando simplemente carecer de razón y lanzarse al abismo entre la esperanza y la realidad. Los sueños son solo eso, sueños; las metas, simples objetivos. Cada ser terrenal habita en su propio mundo e historia; nadie desea entrelazar dos mundos. La vida es el más complejo y completo de todos, el más arduo, con sus múltiples facetas. Amar es una decisión valiente, dar el paso es casi una locura, poco racional.

Las noches ventosas acarician los cabellos y los ojos cansados, llenos de ansiedad, desprovistos de brillo, saturados de desesperanza, sumidos en un silencio intenso en medio del bullicio de la ciudad. Así se siente, flotando en un dolor constante, en un dolor sin fin. El frío penetra en el cuerpo desnudo, apenas protegido por una manta, mostrándose al mundo como un ser, simplemente un ser, sin ocultar nada, sin fin, sin vida.

Abstinencia de alcohol, de drogas, de amor; abstinencia de vida... ahogándonos en una noche gélida, en desvelos perpetuos, la perfección del dolor, la perfección de concluir esto de la manera menos trillada posible. Ni bajo el agua hallamos respuestas, ni en el cielo se encuentran, ni en lo más profundo; se pierden... Vida monótona, adaptémonos al molde, cursos, estudios, la perfección profesional. ASESINEMOS LA VIDA CON SENTIDO.





domingo, 18 de febrero de 2024

Pasión de despedida

Kaia camina por la orilla de la playa, rememorando las innumerables veces que el viento acarició sus cabellos y besó sus labios. Recuerda cómo todo se desvanece como la espuma en la orilla, pero siente que el calor de la tarde llena cada poro de su libertad, ganada y trabajada con esfuerzo.

Cada pequeña ola que el mar despoja de su interior besa sus pies, mientras la arena que se retira le proporciona un placer único, deteniendo el tiempo en las cosquillas de la vida. Estas sensaciones llegan hasta su estómago, subiendo como un gemido a la garganta y desembocando en un suspiro de satisfacción.

Ella sabía que el tiempo, el momento había llegado, que los siguientes pasos eran decisivos. Con solo tres meses de vida por delante, deseaba despojarse de todo lo que tenía, agotar sus recursos. Anhelaba entregarse a una pasión desenfrenada por la vida, para que la madre tierra la recibiera en su apogeo, llena del mundo material, de vicios, de pecados sin perdón, colmada de vida y muerte.

El veneno que recorre su cuerpo es inmenso, sin retorno. Debe detenerlo de alguna forma, y la única solución que encontró Dios fue negarle la respiración. La única manera de privar al mundo de tal perfección, de tal placer, de tal belleza, fue encerrarla en lo más profundo de las entrañas, donde no pueda crear caos ni guerras nuevamente.

Kaia, perfecta en cuerpo y alma, Kaia, la perfección encarnada en mujer, se encuentra ahora en un final sin retorno, en las penurias de los hombres. Aquí, Morfeo, te la entregamos. Llévala y prívanos de lo real y lo bueno. Crea un nuevo mundo lleno de sangre y dolor...




martes, 13 de febrero de 2024

Hijos de la Guerra

El aire de la noche pesa sobre nosotros en este verano abrasador, saturado del olor a sudor mezclado con ansiedad y miedo. La locura palpita en los ojos de aquellos con quienes comparto este destino incierto. La fogata ante nosotros, tal vez la última, según algunos dicen, brinda una tregua reconfortante a nuestros corazones inquietos. Y aunque podría estar lejos de aquí, envuelto en la calidez de tu piel y escuchando tus historias cotidianas, esa realidad parece un sueño lejano. Sin embargo, pensar en ti me proporciona un consuelo momentáneo.

Las horas avanzan implacables, el alba se acerca, marcando el momento oportuno para el enfrentamiento que se avecina. Aquí descubriremos quiénes serán los primeros en caer y quiénes llevarán este sufrimiento eterno en sus espaldas. Somos treinta contra cien, una desigualdad abrumadora que se siente como un acto de suicidio colectivo. Al fondo, alguien reza en silencio, mientras otro observa el fuego con una intensidad casi hipnótica, como si deseara sumergirse en su calor y encontrar paz en su abrazo. Algunos menos estoicos vomitan bilis de estrés, mientras que nuestros estómagos vacíos y calentados por el aguardiente nos preparan para el combate, potenciando nuestros sentidos como animales en la selva. Agradezco a esta maldita tribu todo lo que nos ha brindado, incluso a aquel que ahora habita mis sueños, añorando el calor que compartíamos.

Las horas se desvanecen y la fogata se extingue, llevándose consigo el último destello de esperanza mientras el alba tiñe el horizonte. Ya no esperamos nada más que la voluntad del Dios de la guerra y la desgracia, al que nos encomendamos en cuerpo y alma, aceptando nuestro destino con resignación. Si sobrevivimos, será gracias a su guía; si perecemos, confiamos en que algo mejor nos aguarda al otro lado, tras haber cumplido con nuestra misión en esta vida.

Dionisio, mi dios, mi alma, mi todo. Como la guerrera por linaje en esta tribu, no puedo cumplir el juramento de amor eterno que dicta mi deber hacia ti: cuidar de ti, de tu hogar, de tu linaje. En cambio, debo enfrentarme aquí, en esta batalla que se asemeja a un acto de suicidio colectivo, y mostrarme como una de las más aptas. Perdóname por arrastrarte a este sufrimiento interminable, por este dolor y desesperanza que compartimos. Dionisio, mi amor, perdona el desenlace de esta batalla, de este sacrificio. Permíteme regresar a ti, o acepta si el viento me lleva lejos de tu lado.

El tiempo se agota y nos dirigimos a nuestros puestos, con corazones apacibles pero decididos, esperando nuestro destino impreso en nuestra sangre y en nuestro camino.

Te amo Dionisio.








domingo, 11 de febrero de 2024

Peregrinaje

La vida es un viaje interminable de experiencias y cambios de enfoque. Las sensaciones siguen estando presentes, el mismo ir y venir al borde de un acantilado, ya sea natural o urbano. Saber cómo tu cuerpo y piel irán deteriorándose, flagelándose, el dolor que esto generará en tus órganos vitales, todo es imaginable, pero nunca más placentero que cuando realmente ocurre. Sin embargo, a pesar de tener estos pensamientos constantes, casi reales, casi tangibles, este viaje ha ido revelando matices que harán que uno como ser vivo comprenda gradualmente cómo debe ir deconstruyendo realmente su interior, su mundo, su vida, su mente, para poder alcanzar la cima, esa cima que pocos logran alcanzar. Romper el estigma, romper la rutina, romper la doctrina del consumismo y de una vida encadenada a un plan o programa que sacude tu cuerpo y mente para seguir el mismo paso que todos los demás.

La ética y la moral, qué cosas más banales. La cabeza no tiene por qué llevar reglas tan sesgadas sobre lo que realmente es uno como ser vivo. Debemos ir, debemos comenzar desde el principio, donde todo comenzó, desde la tierra, desde el mar, desde el cielo, desde las partículas y átomos. Debemos ir más allá del polvo de estrellas, adentrarnos en un constante aprendizaje del que todos formamos parte, el mismo ser, simplemente viviendo etapas diferentes. La emoción de poder experimentar lo que a todos les cuesta, dar ese paso, es demasiado grande, las ganas de despojarse de todo, de eliminar todo de ti y poder regresar junto a lo que nos creó, junto a nuestro ser creador, comprenderlo y dejarse guiar por lo que dicta el alma y no el programa.

Pero para ello, debo ir quemando todo, todas las cosas que alguna vez dije en mi vida que eran inmorales, todas esas cosas a las que alguna vez señalé con mis dedos. Debo dirigir mi mirada hacia mi persona del futuro y comenzar a comprender la realidad de la vida, aceptar lo que viene y lo que no, controlar mi ser interior, explorarlo, manejarlo. Mientras no cruzemos esa línea finita que nos llevará al descanso eterno y a comenzar de nuevo, mientras seamos conscientes de que existe un punto inflexible, estaremos bien.

Y este camino trazado por cada una de nuestras inquietantes ganas de crecer, aprender y lograr lo que nadie ha logrado, pero que todos deseamos, es intenso, doloroso, difícil, pero no esponjoso, lujoso, ni mentiroso. Hay personas corrompidas por lo que se puede crear y obtener con un papel obsoleto, metal, etc. No es que no podamos alcanzar lo que ellos tienen, o no es que no sea de la misma manera, pero si nuestra mente ansía la verdad y la realidad, es necesario ir más allá de ello.

"La fiebre va y viene, la fiebre está en cada rincón de mi cuerpo en búsqueda de la verdad. Estoy en el momento crucial donde haré todo lo que dije no hacer, donde ahora tendría que juzgarme como juzgué a todos los seres. Aquí, pidiéndole al universo que siga mostrándome estos caminos escabrosos donde mi cuerpo se compromete a caer y enfermarse. Aquí sigo, entre viva y cruzando el límite... aquí sigo..."




domingo, 4 de febrero de 2024

Entre la plenitud y el Abismo

Tenerlo todo y al mismo tiempo no tener nada...

Otra vez, el sentido se desvanece. A pesar de poseer todo, el vacío interno es desolador. No logras sentir nada: ni emociones, ni deseos, ni nada. Todo se despierta por unas horas y se desvanece como un recuerdo de los años dorados. La belleza parece eludirte, volviéndose todo objetivo y frío. Así es como el ser humano comprende que lo que hizo cuando era consciente era lo mejor, pero no todos entienden las cosas importantes de la vida. Optan por personas equivocadas, superficiales, materialistas, vacías, sin amor, y eso quebranta a un ser con la vida clara.

El camino sigue construyéndose, llenando nuestras mentes con la ilusión de que entre lo material, lo profesional y lo personal lograremos un equilibrio único y estaremos completos. Todo resulta ser falso; eso no nos llena, no nos completa, no es suficiente. Terminamos aburriéndonos y sumergiéndonos en la amargura de vivir de esta manera.

Pero al final del día, todo te asfixia. No es real; terminarás renegando de la vida misma o contemplando un salto desde las alturas. Las preguntas sin respuestas invaden tu mente, controlan lo que sientes. Nada es suficiente, ni las drogas fuertes ni las emociones de vida únicas. Todo aburre, cansa, no es suficiente. Lo que vives hoy te sofoca, te abruma, es innecesario. No estamos preparados para tanta decepción, tanta imaginación, tanta esperanza. Simplemente, no estamos preparados. Nos hundiremos poco a poco en la miseria que intentamos evitar.

Esta es la vida de miseria que nos dejaron, la vida que nadie desea.



S.C.

Estamos siendo ciegos ante la realidad. Estamos dejando que nuestras mentes fluyan con la corriente, estamos siguiendo un camino vacío, esta...