lunes, 11 de diciembre de 2023

Instantes Efímeros

Me quedaré aquí, en este diminuto rincón del universo, en la Tierra. Permaneceré hasta que mis propias alas vuelvan a llevarme alto, y así, poder agradecer al universo por los desafíos que he superado.

Este escenario es tan exquisitamente hermoso y singular, como si estuviéramos en el Edén, un paraíso terrenal. El océano se despliega como un espejo apacible, un extenso tapiz donde el cielo observa la inmensidad irracional de la perfección. Aquí estamos tú y yo, observándonos intensamente, como pequeñas imperfecciones en este espejo perfecto, en esta ilusión. Mis pies flotan sobre asientos de nubes blancas, una de ellas ha decidido acoger a un alma errante, abrazando y vistiendo mi esencia desnuda, tan blanca como ella.

Bajo la cálida luz del sol que empapa cada rizo dorado, la brisa mece mi frágil sueño y me inunda con un sentimiento único de pertenencia, la libertad de ser uno con el mundo. Cortamos las cadenas que nos atan a una vida consumista y aberrante. Aquí, puedo sentir a mi y a esté esponjoso ser de la vida; no necesito más. Todo se siente completo, sin excesos ni carencias. Solo mi reflejo y yo, nadie más en esta inmensidad del mundo, al borde del egocentrismo.

En este mágico instante, el tiempo parece detenerse, permitiéndonos saborear la quietud del universo. Cada suspiro se funde con la melodía de las olas y el suave susurro de la brisa, creando una sinfonía que solo el alma puede comprender. Y así, en este pequeño rincón de eternidad, nos encontramos, abrazados por la majestuosidad del cosmos, celebrando la conexión única entre la naturaleza y nuestra esencia. Aquí, en este edén efímero, somos testigos de la maravilla de existir, agradeciendo al universo por el regalo de la vida y la capacidad de apreciar su inigualable belleza.



S.C.

Estamos siendo ciegos ante la realidad. Estamos dejando que nuestras mentes fluyan con la corriente, estamos siguiendo un camino vacío, esta...