El viento acaricia suavemente nuestros rostros, mientras el sol devora la eternidad de la existencia. Somos libres en el reino de nuestras mentes, una libertad que nos colma. Contemplamos el abismo del tiempo y entendemos que amar, saber amar, poder amar, querer amar, es un privilegio escaso. También es un privilegio saber reconocer los errores, incluso cuando duelen, incluso cuando cuestan, incluso cuando nos destrozan, y cuando pareciera que estamos al borde del abismo...
"Dos soles se entretienen observando el flujo del tiempo, registrando cada peca, cada arruga, cada cicatriz. Siguen con atención los surcos del dulce resplandor, se sumergen en el frondoso bosque de nuestros sueños, abrazan y perfilan el reflejo de la vida para luego disolverse en un mar de cálidas ilusiones."
