"Entrelazo mis manos con las tuyas, guiándote hacia el
cielo con ojos obedientes y pasos firmes. En tu ser, encuentro sinceridad e
ingenuidad, una conexión que revela que somos la misma esencia.
El camino al paraíso se impregna de pureza y realidad, donde
el aroma nos envuelve, y percibo que somos uno. El calor compartido, la mirada
que refleja el mismo deseo, anhelo romper el estigma que nos arrastra a un
infierno aparente. Pero en realidad, serán nubes blancas sobre un mar
cristalino, con un cielo en paz, desdibujando la soledad y entregándonos una
paz inmensa en ese momento.
Te integro en estas nubes donde reside la perfección, donde
puedes hacerme compañía, flotar conmigo, sumergirte entre las suaves plumas que
hemos ido esparciendo. Somos ángeles caídos, pero en la desgracia de otros, no
aprecian la perfección de nuestros corazones.
En este infierno terrenal, donde nos sumergimos en fármacos
adictivos y flores suavizadoras, exploramos los límites, cuestionando si el
camino es el correcto. Sin embargo, no nos detendremos, no entregaremos la
cordura esta vez, solo inundaremos nuestras almas de una locura que nos
pertenece.
Estás ingresando, no hay miedo, voy decidida a caer del
cielo...
A medida que caemos, nuestras almas se entrelazan en una
danza cósmica, desafiando la gravedad con la certeza de que este descenso no es
una rendición, sino una liberación. Las cadenas del juicio se desvanecen
mientras nos sumergimos más profundo en la sinfonía de nuestra propia creación.
Las plumas que hemos esparcido se convierten en pétalos de
sueños, y entre ellos, encontramos refugio. Nos sumergimos en la tormenta de
nuestras propias pasiones, dejando que la locura nos envuelva como un manto
sagrado.
Este viaje, aunque incierto, se vuelve nuestro rincón
sagrado en medio del caos. En cada paso hacia lo desconocido, nos convertimos
en arquitectos de nuestro propio paraíso, modelando la realidad con las
tonalidades vibrantes de nuestros corazones entrelazados.
Que el mundo exterior vea nuestras caídas como una tragedia,
pero nosotros, en nuestra complicidad, encontramos el éxtasis en la rebelión
contra la norma. Unidos en esta oscura travesía, escribimos nuestra propia
epopeya, tejiendo historias con los hilos de nuestras almas.
Entonces, mientras caemos del cielo, sé que no es un
descenso al abismo, sino un vuelo conjunto hacia la libertad de ser quienes
realmente somos.”
