El humo se adueña de cada recoveco de mi frágil mente, deshaciendo toda sensación de racionalidad. Ya no hay distinción entre realidad y ficción; esto simplemente es lo que es, y será lo que será...
Cada uno de nosotros experimenta
distintos estados y momentos en este viaje por la tierra. No me apresuraré a
ascender; prefiero saborear el tiempo aquí abajo, disfrutar de estas urgencias,
de esta crudeza, de esta realidad. Sí, me gusta estar en este lugar. Más
arriba, se imponen condiciones que a otros no les será fácil cumplir, como a
ti. Es mejor permanecer aquí abajo, donde se conoce el infierno y todo puede
desmoronarse. Realmente, arriba es el infierno cuando todo se desvanece…
"Pensé que las flores florecían durante todo el año según quién las regara, quién las cuidara. Siempre serían flores en plenitud, a veces un poco secas, a veces un tanto marchitas, pero nunca simples hierbajos creciendo descontroladamente por el campo, sin necesidad de algo único y especial. Son aquellas que perduran, las que cuesta arrancar, las que resisten la tempestad, las que te resguardan bajo sus espinas, pero te acarician con sus ramas. Son ellas, las que nunca se irán, las que siempre perdurarán, las que nunca entenderán, las que nunca aprenderán. Y tú las observarás día y noche, flotando por la eternidad, deleitándote con este paisaje espectral, sin conocer lo que deparará el mañana... En este lienzo de incertidumbre, quizás encuentres la sorpresa más hermosa, la lección más profunda, o tal vez la revelación que transformará tu perspectiva ante el inexorable devenir del tiempo. Y entre la oscuridad que envuelve este cuadro, la realidad te golpeará con la crudeza de sus pinceladas, recordándote que la belleza a menudo emerge de la decadencia más profunda."
