La intensa ansiedad que experimento se debe a la abstinencia de aquella dopamina que me desconecta de la realidad. Se manifiesta en cada fibra de mi ser, generando una necesidad desesperante. Los cambios de humor son abruptos y pierdo el control sobre mis emociones y la situación en general. Siento que todo escapa de mis manos.
¿Dónde estás, amor? ¿Dónde reside tu cuerpo terrenal? ¿Volverás a mis brazos para que pueda sentir tu presencia una vez más?
La vida es demasiado corta para enredarse en complicaciones, para erigir barreras y plantearse interrogantes sin respuestas. Por favor, reacciona, piensa y regresa a casa, al lugar donde reside nuestro amor, donde encontraremos redención juntos.
El corazón no olvida, amor. Permanece aquí, esperándote, mientras buscas sentido. Estoy aquí, sentada, esperando por ti.
