Se siente fría esta ciudad, este lugar. Las personas que la habitan parecen tan distantes, como sombras perdidas en el bullicio. ¿Cómo es posible que algo tan vital como el amor se apague tan fácilmente? ¿Es que la gente ya no lucha por lo que realmente importa? ¿Es el miedo tan grande que prefieren aferrarse a lo superficial, a lo pasajero, a lo fácil, aunque sea vacío? No parece que comprendan lo que es un amor verdadero, uno que te llena, que te hace reír, llorar de felicidad, soñar, volar… Un amor completo, complejo, que no necesita palabras vacías para existir. No todos lo buscan ni lo valoran.
El camino recorrido hasta aquí ha sido arduo, lleno de pruebas que han dejado huellas. Ha llegado un momento donde se ha aprendido, no solo de lo bueno, sino también de las decepciones, de los silencios y de las promesas incumplidas. Quizá el mayor aprendizaje fue entender que, a veces, el amor no se trata de lo que se recibe, sino de lo que uno puede ofrecer a sí mismo. Hay que aprender a cerrar ciertas puertas, incluso las del alma, para proteger lo que queda, lo que realmente importa.
El tiempo le enseñó que no se trata de seguir creyendo en las mentiras ajenas, ni de ceder al deseo de encajar en lo que otros esperan. La lección final fue clara: uno debe aprender a confiar en sí mismo antes que en cualquiera más. La vida es una historia que debe escribirse con la pluma propia, sin dejar que los demás decidan su rumbo. Y aunque la tentación de abrirse a lo que parece nuevo y prometedor siempre está presente, algo dentro le dice que lo mejor es seguir adelante con la llave del candado en mano, guardando su esencia para los momentos que realmente lo merezcan.
Hoy decide por sí misma, como siempre debió hacerlo. Cierra el candado, bloquea las dudas, y se dedica a caminar por un camino donde el único amor que importa es el que se tiene por uno mismo. El resto llegará, si debe llegar.
No se trata de cerrar el corazón, sino de saber cuándo abrirlo y a quién. De elegir con cuidado, sin permitir que los errores del pasado definan lo que está por venir.
