miércoles, 16 de abril de 2025

Crónica de un alma en el abismo...

Las persecuciones de la vida pesan sobre el alma,

como cadenas invisibles que arrastramos desde otros tiempos.

Karmas que vienen a cobrarse con intereses de llanto,

otros que aún no entendemos si debemos pagar o cobrar,

y algunos que simplemente duelen… sin razón ni explicación.

Sonrisas robadas en medio de tempestades,

lágrimas que se han secado en la piel como tatuajes eternos,

miradas que alguna vez iluminaron y hoy son solo espejos rotos.

Tus ojos…

eran faros.

Hoy son puñales.

Tus manos, que abrazaban, hoy tiemblan con furia contenida.

Tu voz, que calmaba, hoy arde como sal en las heridas.

La sangre que late en mi corazón ya no sabe si corre por amor o por rabia.

Mi pecho se ahoga en perdones que nunca pedí,

y en otros que jamás recibí.

Soy un ser sin fruto.

Un eco de lo que quise ser.

Una flor marchita en un campo de espinas.

Sin remedio, sin salida, sin la misericordia de ningún infierno ni cielo.

Un absurdo que respira… solo para seguir buscando sueños sin sentido.

Sueños muertos.

Sueños tuertos.

Sueños que ya ni siquiera sé si fueron míos o me los impusieron.

Las palabras se ahogan en silencios disfrazados de conversaciones.

Verdades enterradas entre líneas, entre miradas evitadas.

Nos mentimos dulcemente para no rompernos,

nos disfrazamos de bien para no asustarnos,

pero el calvario viene igual.

Viene con los días.

Con el café frío.

Con los "te extraño" no enviados.

Con los “te amo” que se quedaron en la garganta.

Y aún así, aquí estamos.

Detrás de pantallas.

Esperando un guiño,

un “¿cómo estás?”,

un “no me olvides”,

un “aquí estoy, y no me voy”.

Pero parece que la vida también miente.

Parece que el corazón juega sucio.

Y duele.

Duele todo.

No se siente bien.

Nada se siente bien.

Solo deseos apagados por la urgencia de sobrevivir,

en campos minados de palabras no dichas,

de promesas rotas,

de adioses a medias.

Tu lengua hiere como cuchillo sin filo: lenta, cruel.

Tu mirada asesina lo poco que queda de luz.

Tu amor…

ese que un día me salvó,

hoy desintegra los últimos restos de mi esperanza.

Otra vez sola.

Otra vez el mismo precipicio.

Otra vez…

Mil cosas por decir y nadie que quiera escuchar.

Mil comienzos que no empiezan.

Mil planes que se ahogan en la marea de la indiferencia.

Y hoy… ya nada importa.

Un augurio oscuro como eclipse sin luna,

un presagio anticipado que desangra

tus pensamientos más frívolos y descarados.

Y en medio de todo esto,

sigo aquí…

sosteniéndome con palabras,

con poesía que sangra,

con amor propio a medio construir,

esperando…

que un día, tal vez,

respirar no duela tanto.



S.C.

Estamos siendo ciegos ante la realidad. Estamos dejando que nuestras mentes fluyan con la corriente, estamos siguiendo un camino vacío, esta...