domingo, 20 de abril de 2025

El tiempo de los cobardes

El tiempo no es lineal. No es justo. No es amable. Se distorsiona según el estado de tu mente. Se vuelve eterno cuando no hay razones, cuando no tienes pasiones, metas, amores, paz… Cuando no decides. Cuando te escondes. Cuando te evades.

Si no tomas el control, si no elevas tu mente al límite de sus capacidades, si no canalizas cada emoción, cada herida, cada lágrima, cada grito silenciado... el tiempo te devora. Te consume. Se arrastra por tu piel como una sombra silenciosa, mientras todo lo que alguna vez amaste se derrumba frente a ti.

Si te hundes en la autocompasión, si te permites creer que eres débil, patético, inútil... entonces prepárate para el infierno. Porque el tiempo no perdona a los cobardes. No espera a los tibios. Te irá carcomiendo desde adentro, desgarrando tus entrañas con cada segundo que pasa. Y lo peor: ni siquiera sabrás en qué momento lo perdiste todo.

Terminarás siendo tu propia ruina. Tu verdugo. Tu ángel de la muerte. Te verás en el espejo y no reconocerás quién eres… solo fango, miedo, frustración y cenizas de lo que alguna vez fue fuego.

Pero si tienes el coraje de mirar al frente, de sostener tu visión del futuro con puños firmes y alma encendida… entonces todo cambia. El presente se vuelve tuyo. El pasado, tu motor. Y el futuro, tu presa. Verás más allá del humo, más allá de lo superficial, más allá de las tentaciones baratas que solo buscan distraerte.

Por eso, cada vez que escucho tu voz, entiendo el porqué de las decisiones. El porqué de los tiempos. El para qué de cada dolor. Cada malentendido, cada diferencia, es una guerra santa, una grieta por donde entra la luz. Un campo de batalla donde podemos elegir si caer o volvernos indestructibles.

Con esos ojos negros, tan profundos que parecen ver mi alma. Con esa sonrisa que desarma ejércitos. Con esas manos que podrían construir mundos o arrasarlos… El tiempo avanza, querido. Y nosotros no vamos a retroceder.

Lo que viene no será fácil. Pero tampoco lo somos nosotros. Si no se puede, no se puede. Pero si se puede… que el universo se prepare. Porque no lograrán detener este boom. No podrán frenar esta tormenta. No sabrán cómo contenernos. Porque lo que arde con furia, no se apaga. Se transforma. Y arrasa.



S.C.

Estamos siendo ciegos ante la realidad. Estamos dejando que nuestras mentes fluyan con la corriente, estamos siguiendo un camino vacío, esta...