Cierro los ojos y caigo de golpe en un sueño vertiginoso. Todo comienza a girar con violencia. El cielo se deshace, las estrellas estallan como cristales, las galaxias colisionan y revientan con un estruendo invisible. Me impulsa una fuerza imposible de detener, una velocidad demencial, como si mi alma se despegara del cuerpo. Atravieso el tiempo y el espacio, cruzo dimensiones que apenas logro percibir, veo fragmentos de vidas que no son mías, escucho pensamientos ajenos, siento dolores que no me pertenecen. Todo es rápido, eléctrico, como si el universo entero me rozara la piel con miles de agujas brillantes. La adrenalina me quema por dentro, la locura se convierte en el único lenguaje posible. No hay aire suficiente, no hay gravedad, no hay arriba ni abajo. Solo movimiento, furia, éxtasis. No quiero parar. No puedo. Solo deseo ir más rápido, romperme en pedazos, estrellarme, desaparecer, que nada quede de mí más que una chispa en algún rincón de un mundo desconocido.
Pero algo cambia. Apenas un susurro entre tanto ruido. Algo me atrapa, jala mis brazos con suavidad, como si el mismo universo no quisiera soltarme. La velocidad cede. La violencia se desvanece. El aire se vuelve denso y tibio. La gravedad vuelve, pero no duele. Floto. Un calor recorre mi cuerpo, y un escalofrío me hace temblar desde adentro. Lentamente, mis párpados ceden. Mis ojos se abren, y entonces lo veo.
Estás ahí. Frente a mí.
Tus ojos café, tan cálidos y silenciosos, me envuelven sin tocarme. No dicen nada, pero lo dicen todo. Tienen la calma de un atardecer que no teme terminar. Me miran como si conocieran cada rincón roto de mí, como si supieran cuánto he corrido, cuánto me he perdido. No son ojos comunes. Son un refugio. Una promesa. Una mentira hermosa.
Y aunque algo dentro de mí desconfía, aunque todo grita que no es real, que es solo un espejismo más en medio de esta tormenta… me quedo. Porque por un segundo, uno solo, quiero creer que esos ojos podrían reconstruir mi mundo. Aunque me duela. Aunque me engañen. Aunque al final también desaparezcan.
