He visto mi sonrisa disolverse en el agua como un recuerdo que se escapa entre los dedos. Mis ojos han ardido bajo el sol, como si quisieran resistir al olvido, aferrarse a algo que aún brilla aunque duela. Sentí mi cabello danzar con la brisa tibia del invierno, esa brisa que roza como una caricia que ya no llega, que susurra tu nombre sin decirlo, que duele… porque no eres tú.
Mis labios, rojos por el frío, tiemblan con la ausencia de tus besos. Mis mejillas, desnudas de tu calor, imploran el abrigo de tus palabras, esas que me tejían refugio. Tus “te quiero” y tus “te extraño” eran hogar, eran tregua. Mis manos tiemblan desde esta distancia que no se mide en kilómetros, sino en destino. Y mis piernas… flaquean cada vez que una hebra de los sueños que tejimos se duerme, se desvanece, se rompe en silencio.
El dolor no avisa. No golpea la puerta, no pide permiso. Llega, se instala, se acomoda entre nosotros con mirada de hielo y voz de reloj. Nos mira de frente y dice que no se irá todavía, que la cuenta sigue abierta, larga, difícil. Pero no infinita. Nada está sellado aún. Nada está tatuado para siempre, aunque por momentos lo parezca.
Y si un día tú y yo nos perdemos, si el abismo entre los dos se hace tan alto que ni el eco regrese, si este destino impiadoso destruye piedra por piedra el paraíso que soñábamos construir, igual quedará algo. Nuestra historia no se irá. No morirá. Vivirá suspendida en los cielos como un himno que sólo nosotros dos entendemos, escrita en las estrellas como un pacto invisible. Estará en nuestras manos, como memoria. En nuestros cuerpos, como latido. En cada rincón donde alguna vez reímos. En el aire que alguna vez se llenó con la luz de nuestras miradas, miradas que se reconocían incluso frente a un mundo dormido, frente a un desierto de almas muertas y corazones apagados.
Porque amarte fue incendiarme con sentido. Y aunque duela, aunque tiemble todo, aunque el mañana no nos contenga en el mismo verso, hay algo que no se rompe. Yo te amo. Te estoy amando incluso ahora, mientras escribo esto. Aunque no me veas. Aunque no respondas. Aunque no vuelvas.
