Las personas ríen, disfrutan la noche, escuchan música, comparten recuerdos y crean otros nuevos. La vida sintoniza como un regalo de los cielos y del más allá.
Sostengo mi copa en la mano. Mis labios recitan, uno a uno, los fragmentos de historias que se desprenden de mi mente, haciendo reír a todos. Entiendo el entorno con claridad. Fijo la mirada al frente, observo cómo las canciones se despliegan, y por unos segundos, detengo la mente.
El plano astral se abre. Me despego de la tierra. Estoy en lo alto de un edificio, contemplando las luces de la ciudad. Llevo un vestido tipo kimono, mis piernas blancas cuelgan desde el borde del techo, expuestas al frío de la noche. El vestido cae hacia atrás con las caricias del viento. Mi cabello danza suavemente sobre los hombros.
Observo. Analizo.
Agradezco la vida. Agradezco el amor. Agradezco a quienes han caminado conmigo, a quienes lo han intentado, a quienes han estado, a quienes no se rindieron. Agradezco, y en ese mismo acto, comienzo a apagar mis deseos, poco a poco.
Mi celular queda a un lado, grabando la escena: un cliché hermoso. Un en vivo de una noche mágica, única, la última. Una noche en que el tren de la vida toma otro rumbo, otro plano astral. Por fin se termina el infierno de estar en la tierra, entre humanos y no entre dioses.
Sonrío a la luna.
Le entrego los últimos destellos de mis suspiros, los últimos resplandores del mundo dentro del mundo. Del diamante en bruto que nunca pudo pulirse. Del desastre que creamos juntos.
El destino está escrito.
Recojo las piernas, me preparo para ponerme de pie. Abro los brazos, dispuesta al fin.
Dispuesta a abrir la última puerta.
La puerta a lo incomprendido.
La puerta al principio de todo.
Sonrío por última vez.
Y justo cuando estoy por dar el paso final...
Vuelvo.
Abro los ojos del alma.
La realidad me atrapa de nuevo.
Me centro.
Mis ojos arden. Duelen.
Mi corazón late acelerado. Intento contener las emociones.
Simplemente sonrío.
Y me retiro en silencio, diciendo que estoy demasiado cansada como para seguir.
Buenas noches.
