En las profundidades de este mundo, donde yacen las realidades más sombrías y dolorosas, es donde menos deseamos mirar y ofrecer nuestra ayuda. Nos hemos convertido en seres cotidianos esclavizados por la prisa, el placer y lo trivial, y yo no soy una excepción. Intentamos, simplemente, hacernos los ciegos, los sordos y los mudos frente a las realidades que nos conciernen y nos rodean...
El dolor ajeno nos resulta molesto, parece innecesario e inútil desde nuestra perspectiva actual. Sin embargo, creo que esta actitud nos está haciendo perder humanidad y belleza. Creo que, al abordar estas situaciones de la manera en que lo hacemos, nos estamos debilitando y asfixiando nuestra capacidad de vivir plenamente. No es suficiente con sentirnos abrumados por el dolor o con simplemente comprender... Debemos ir más allá y provocar un pequeño cambio. Quizás, con un simple gesto, una sencilla llamada, un acto modesto, estamos salvando la vida de más de una persona. ¿Por qué nos quedamos paralizados frente a nuestros propios miedos internos mientras tantas personas luchan a diario con una realidad repleta de heridas?...
"Reclinada a tu lado, intentando cerrar mis ojos y
descansar, escucho cómo sofocas tus miedos, tus penas y tus lágrimas mediante
tónicos tóxicos y humos mentolados. La habitación resuena de dolor; tu niño
interior no sabe qué hacer. La música resuena en mis oídos, siento cómo tu
corazón se desmorona con cada minuto que transcurre, siento cómo tus ojos
anhelan liberar las heridas profundas en tu piel. Te desbordas en gestos, en
abrazos en busca de consuelo, te desbordas en cariño en busca de reciprocidad.
El dolor aprieta en el pecho, atormenta la mente, quema la piel, contenemos el
nudo en la garganta, retenemos tus manos en el aire... la profundidad de tus
heridas se asemeja a ríos de sangre que convergen en un abismo en forma de
lago, es imposible contener semejante nivel de daño con solo dos manos, un ser
es insuficiente. ¿Cómo lograremos calmar esa tormenta constante e infinita? No
soltaremos tu mano, no permitiremos que caigas, aunque te encuentres al borde
del abismo, aférrate, aférrate, incluso si ello implica lastimar a otros,
aférrate para emerger y brillar. Nosotros resistiremos los golpes, las heridas
que podamos ganar en esta batalla. No estás solo. Y recuerda que juntos somos
más fuertes."
