domingo, 17 de diciembre de 2023

Floración en el infierno

El ocaso anuncia el cierre del día; el ambiente se torna húmedo. Comienzo a necesitarte, a llamarte en susurros, evoco el sentir. Me levanto y me acerco hacia donde reposas; te contemplo con codicia y deseo. Dirijo la mirada hacia una esquina; allí yace el lazo de cuero, dispuesto a intensificar las sensaciones. Tomó el lazo, me siento en el borde de la cama, amarró mi brazo y permito que ingreses en mí. Siento cómo el "speedballing" colma de calor cada vena de mi cuerpo, cada partícula de él. Experimento el calor, percibo cómo sofocas la agonía de existir, extinguir el dolor y eliminar los errores del pasado. El cuerpo cede, me sumerjo en este profundo sueño del placer y...

"Me incorporo de golpe en este lago, luchando por respirar. Al abrir los ojos, me encuentro en medio de un bosque, donde los rayos del sol acarician suavemente mi rostro, reflejándose en cada gota que cae por mis labios y cabello. Siento la calidez de la primavera, percibo el embriagador aroma de las flores y escucho el suave murmullo de los insectos en la mañana. Con cada paso hacia la orilla, el agua disminuye, revelando el vestido rojo que se adhiere a mi cuerpo, a mi figura desnuda. La experiencia, como espectador, debe ser extraordinariamente desbordante de locura. Cada paso deja un rastro de agua que se desvanece con la humilde brisa. Al llegar al borde, siento el placer de la hierba en mis pies, mientras el aire que respiro envuelve cada parte de mi cuerpo, fluyendo y refluyendo, dejando entrever mi agitada respiración. Me arrodillo en el manto verde y húmedo, elevo los brazos y sonrío. Al darme vuelta, caigo de espaldas, recordando el ensueño que construí, las mentiras que tejí y el hermoso paisaje que imaginé. Recuerdo a la maravillosa creadora de castillos flotando en el cielo, entre las nubes, donde estábamos. Revivo la ceguera al mirar tras el sol y dejarme quemar en algo inexistente. El dolor quema, mata, pulveriza cada rincón de mi pequeño mundo. Olvidó las dificultades para llegar hasta aquí. Miento a mis sueños, a mis expectativas, generando pecados en vano. Rememoro el infierno que creé, donde volví a yacer, donde era quien reinaba y me convertí en súbdita. Me vi forzada por mis propias divagaciones a caer al fondo del abismo de dónde provenía. Olvido quién soy, olvido el placer que es tenerme, el privilegio de ser quien soy. Olvido que debo vivir la vida entendiendo el demonio dentro de mí, comprendiendo que esto es un juego y yo llevo el control..."

Voy volviendo en sí, la sed es insoportable, busco la botella de lo que sea que el demonio me haya dado para seguir muriendo y ahogándome en la agonía del placer de la adicción, la adicción a estos ángeles endemoniados que llamamos drogas... 



S.C.

Estamos siendo ciegos ante la realidad. Estamos dejando que nuestras mentes fluyan con la corriente, estamos siguiendo un camino vacío, esta...