miércoles, 24 de enero de 2024

Destellos de perfección

Verano de 2024, a orillas del lago, entre Villarrica y Pucón... Donde la madre tierra despliega su encanto de tranquilidad, vida, limpieza y perfección. Es el lugar donde reposan los dolores y temores de una adolescente, donde han comenzado y concluido diversas etapas, fusionándose con el agua, la tierra, las piedras y el cielo, entre las montañas que resguardan historias de antaño, cuando el diablo descendía en busca de alguien con quien compartir los lujos de vivir y sentir.

Allí, bajo el agua y los rayos de luz, se desentrañan los secretos más profundos, las caricias de cada ola y de cada brisa. Un sueño eterno envuelve el interior del alma.

Fue en ese lugar donde se conocieron, se enamoraron, se desvistieron y se sumergieron en la perfección del reflejo. Tan auténticas, tan únicas, tan similares: manos pequeñas y rellenitas, muñecas diminutas, brazos bronceados por el sol, llenos de historias marcadas por cada lunar. Hombros fuertes que desembocan en un largo cuello y espalda pequeña, piel suave como la seda, delicada como el algodón de azúcar. Labios sabor cereza, ojos reflejo del cielo, nariz pequeña y redonda, cabello que emula los rayos del sol y la arena.

Sus corazones, compuestos de azúcar y sal, canela en sus lenguas. Pechos redondos y perfectos, cintura que se ciñe a sus suaves caderas, con muslos generosos y curvas interminables. Su aroma es una mezcla de cielo y perfección, la mejor combinación posible. Ambas, idénticas, las preferidas de dios. Así, se miran fijamente a la luz de la luna, a los rayos del sol, siempre mostrándolas, siempre uniéndolas. Son ellas que son una.



S.C.

Estamos siendo ciegos ante la realidad. Estamos dejando que nuestras mentes fluyan con la corriente, estamos siguiendo un camino vacío, esta...