lunes, 28 de abril de 2025

Destello de muerte prematura

Horas de oro...

Brillantes, divinas, soñadas, magníficas...

Se siente como si por un instante tocara el cielo, alcanzara el Olimpo, y conversara con mis pares de alma.

Son destellos que iluminan brevemente mi existir, antes de apagarse, poco a poco, cuando llega la hora de sentarme junto a mí mismo, al nivel de mis pies, de mis miedos, de mis frustraciones, de mis penas, de mis realidades más crudas.

Horas efímeras que permiten espiar, a través del rabillo del ojo, lo hermoso que podría ser el vivir, si tan solo no existiera nada ni nadie...

Si solo fuéramos mariposas, viento, o una brisa cálida de primavera, vagando sin peso ni dolor, libres, eternos.

Pero las paredes sombrías, la realidad implacable de la vida, me roban el aliento.

Me arrastran, derriban mis esperanzas, deshacen mis deseos, sepultan mis sueños.

Se desmorona la ilusión como castillo de arena ante la marea.

La vida se va apagando de a poco, como un faro que se desvanece en la niebla.

Y ya no logro verte... ya te has ido para siempre.

Solo queda tu eco en mis memorias, danzando entre los escombros de lo que alguna vez soñamos.




S.C.

Estamos siendo ciegos ante la realidad. Estamos dejando que nuestras mentes fluyan con la corriente, estamos siguiendo un camino vacío, esta...